Son seres invisibles al ojo humano, pero capaces de provocar reacciones alérgicas a las personas sensibles a ellos. Los alérgenos -ácaros de polvo, polen, moho, caspa animal, etc.- crecen en ambientes húmedos y con un exceso de calor, por eso los hogares son el principal foco.

Hay que prestar especial atención en los dormitorios, puesto que los alérgenos encuentran en colchones, almohadas, ropa de cama y complementos como cortinas, alfombras o peluches, el ambiente idóneo para vivir y reproducirse.

¿Sabías que en una cama se concentran de media unos 10.000 ácaros que producen 2 millones de heces que contienen proteínas alérgicas? Teniendo en cuenta este dato y que pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo, es necesario que tomemos una serie de medidas para evitar una alta concentración de alérgenos en el dormitorio y conseguir reducir nuestra exposición a estas sustancias.

Consejos para reducir los alérgenos

Mientras dormimos, la boca y la nariz están en contacto directo con los alérgenos, lo que puede provocar en las personas sensibles a ellos la aparición de síntomas alérgicos como estornudos, mucosidad nasal, lagrimeo, picor ocular, etc. que dificultan el descanso nocturno.

Toma nota a los siguientes consejos y descansa como un bebé:

    1. Opta por una cama de diseño sencillo, con base de madera o metal, ya que facilitará la circulación del aire por debajo del colchón

    2. Cubre colchones, almohadas y cojines con fundas protectoras transpirables e impermeables. Elige materiales hipoalergénicos y con tratamiento antiácaros. 

                                                                  

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    3. Apuesta por fibras naturales: la ropa de cama de algodón 100% es la más indicada. Para descansar sin problemas, te recomendamos un juego de sábanas y cubrecama o funda nórdica algodón 100%.

                                                       

                                                                     Funda nórdica algodón 100%                                            Juego de sábanas algodón 100%

    4. Airea diariamente durante unos minutos las sábanas para disminuir la temperatura de la cama y evitar que los ácaros se reproduzcan.

    5. Cambia la ropa de cama semanalmente y lávala siguiendo las instrucciones del fabricante.

    6. Aspira una vez al mes el colchón y la almohada durante 10 minutos. Además, cada seis meses se aconseja exponerlos al sol durante media hora.

    7. Lava las almohadas cada seis o doce meses y deja que se sequen de forma natural.