Una de las consultas más frecuentes tras comprar unas sábanas nuevas es si éstas deben lavarse antes de utilizarse. Lavar la ropa antes del primer uso suele ser una tendencia muy frecuente en ciertas prendas como ropa interior o bikinis.

Sin embargo, ¿qué sucede con otros textiles como la ropa de cama? ¿Deben lavarse las sábanas nuevas o fundas nórdicas antes del primer uso? La respuesta es afirmativa. Te explicamos el por qué.

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Por qué debes lavar tus sábanas nuevas 

Hay dos razones fundamentales que explican el por qué se recomienda lavar la ropa de cama antes de utilizarla por primera vez. El primer motivo es por un tema relacionado con la confección del producto. Obviamente todos los textiles que producimos pasan por controles de calidad y deben cumplir unos estándares antes de salir a la venta.

Durante el proceso de fabricación, las fibras se someten a diferentes procesos -preparación, tinte, estampación, perfeccionamiento para potenciar las propiedades, etc.- con el objetivo de conseguir tactos y acabos más depurados. Por ello, es necesario realizar un lavado suave a las sábanas, fundas nórdicas y otros complementos textiles del hogar antes de utilizarlos por primera vez para eliminar las micro-partículas propias de la confección.

La segunda razón por la que debemos lavar las sábanas nuevas está relacionada con la suavidad. La textura de las sábanas varía en función del tejido -encontramos los naturales como el algodón, la seda o la lana y los sintéticos como el poliéster, el nylon o el acrílico-, así como de la densidad de hilos empleados en su confección. En base a estos dos aspectos, las sábanas nuevas tienen un tacto más áspero o más suave. Si queremos conseguir una sensación más agradable, es recomendable lavar la ropa de cama antes del primer uso ya que eliminaremos la posible aspereza que puedan tener las fibras tras el proceso de confección.

Consejos de lavado de sábanas nuevas 

Antes de realizar el ciclo de lavado, recuerda que debes seguir siempre las instrucciones del fabricante. Por ejemplo, la ropa de cama de algodón encoge durante el primer lavado de un 3% hasta un 12% (en función de la calidad del algodón empleado). Sin embargo, no debes preocuparte por ello, puesto que los fabricantes ya tienen en cuenta esta merma. Eso sí, sigue al pie de la letra las recomendaciones de lavado, secado y planchado que se especifican en la etiqueta del producto.

También puedes recurrir a la sabiduría popular y emplear algunos productos naturales para conseguir suavizar las sábanas nuevas. Por ejemplo, añadir una taza de bicarbonato de sodio en lugar del detergente para evitar fijar los químicos que mantienen la aspereza de las fibras en las sábanas nuevas. Durante el ciclo de enjuague puedes añadir una taza de vinagre blanco.

Y, por último, recuerda que debes cambiar las sábanas cada semana o máximo quince días si no quieres dormir junto a ácaros de polvo o moho